lunes, 29 de marzo de 2010

Merriweather Post Pavilion - Animal Collective (2009)

Cuando eres joven, lo cotidiano es algo que pasa desapercibido: Maquinalmente, te levantas en las mañanas, desayunas, disfrutas tu mañana, almuerzas, pichanga en la tarde, chupar en la noche, y al día siguiente más o menos lo mismo pero quizás con resaca. O, como diría Alex Kapranos, como si estuvieras tan lejos de tu vida pasada como lo estuvo Ulises despues de la Iliada, dependiendo de que tan decisiva fue la noche anterior, pero esa ya es otra historia. El punto es que lo cotidiano siempre será lo que es: Lo cotidiano. Lo que siempre está ahí. Tu hermana, tu casa, tu enamorada, tus amigos, tu chamba. Todo.

Cuando creces y tienes que empezar a armar lo que será el resto de tu vida, lejos de tus padres, la plata de tus padres, la casa de tus padres, y todo lo demás que creías que era tuyo pero en verdad era de tus padres, es cuando lo cotidiano empieza a meterse en tu cabeza como lo entraban todas las cosas de ayer que ahora tienen tan poca importancia. Es como si los roles se hubieran invertido: Ahora tienes que estar pendiente de tus cosas, tienes que conseguirlas, porque ya no están ahí para ti.

Toda esta reflexión es necesaria porque es la única manera de entender Merriweather Post Pavilion, el magnum opus de Animal Collective, a la perfección. Anteriormente la banda se había dedicado a hacer cosas tan extrañas como hacer samples con un piano totalmente desafinado (teniendo que afinar todos los otros instrumentos de la misma manera para poder trabajr con ellos), grabar música llena de gritos enfatizando las palabras más irrelevantes, llegar a descubrir que tan bizarra puede ser la estructura de una canción, en fin, básicamente, a hacer cosas fuera de lo común (por lo que se refiere a ellos como una banda de "freak-folk"). Llegando a la tercera decada de sus vidas fue que Panda Bear y Avey Tare hicieron un disco más maduro que los anteriores, centrándose en las cosas que pasan todos los días, y creando su disco más accesible hasta el momento. Tal como lo hizo Radiohead con In Rainbows, cuando decidieron hacer un disco humano, un disco como para todas personas que irían a oirlo, fue que lograron hacer legitimamente una conexión con los demás individuos que escuchan su música.

Por ejemplo, tenemos Daily Routine, en la que Panda Bear apuradamente lista todos los eventos de su día (5 segundos más en mi cama, espero que la máquina funcione bien), hasta que se toma una pausa a la mitad de la canción, bajando al ritmo más lenteja imaginable y continuando con su listado. Bluish es sobre el amor que espera a uno en casa, Taste es sobre la percepción eterna de lo que nos rodea, Summertime Clothes es sobre no poder dormir y querer salir a caminar con una chica linda para pasar el tiempo en las noches. My Girls, la canción central del disco, es casi una canción que escucharías en La Familia Ingals solo que con miles de sonidos y loops electrónicos, básandose en la idea de solo querer cuatro paredes y tablas de adobe para poder mantener a sus hijas y su esposa. Te das cuenta, por la manera en que lo dice y la pura belleza de los arreglos durante toda la canción, que en verdad, eso es lo único que quiere.

Me encanta de Merriweather Post Pavilion que la letra complemente a la música: Es un disco puramente electrónico, con algún sonido de guitarra, teclado o batería en la mezcla (Panda Bear es un super-baterista), obviamente acompañado de las voces de los músicos. Y el gran espectro de sonidos que proporciona la música electrónica es el complemento perfecto para la intensidad con la que Animal Collective narra situaciones típicas de la vida real: En In The Flowers, sobre la nostalgia que siente el narrador al no estar con su novia, justo después del lamento al terminar la segunda estrofa (If I could just leave my body for a night) es que pareciera que la música se convierte en la deseada secuencia de sueño de Avey Tare: Un bombo retumbante, teclados chillando, voces entrelazadas al fondo, esos sonidos que solo nacen cuando estas haciendo un verdadero bullón en el estudio, mientras que la voz canta todas las cosas buenas que podrían estar pasando si no fuera por la distancia, con una melodía que, en los días en los que uno está particularmente conectado con la música que escucha, parece ser la melodía perfecta. Cuando acaba la secuencia, la música vuelve al arpegio misterioso del comienzo y a la naturaleza descuadrada y desganada del resto de la canción. Y como este hay varios ejemplos en el disco: En Guys Eyes, cuando la necesidad se vuelve incontrolable, entra un sonido aterrador introduciendo otra "secuencia" en la que solo se repite la frase "need her, need her, need her". Lion In A Comma se va volviendo cada vez más tétrica mientras que la tensión de la letra incrementa. Brother Sport es una fiesta celebrando la relación entre dos hermanos (el video es perfecto para la canción).

Hay que aceptar, sin embargo, que aunque Merriweather Post Pavilion sea un disco que puede llegar a ser muy especial si se logra una conexión, es difícil lograrla. Hay muchos momentos en los que a primera instancia la música parece no estar llegando a ningún lado (las secuencias de bulla en Guys Eyes, Brother Sport, o la parte lenta de Daily Routine, por ejemplo), es difícil pasar la barrera de que practicamente todos los sonidos están hechos digitalmente, y por momentos la música es simplemente rara. Pero una vez que logras meterte en Merriweather Post Pavilion, la música y tú dejan de ser dos cosas distintas, y te das cuenta que es un disco al que podrías nombrar el disco de tu vida por la franqueza que transmiten las armonías y la facilidad que tienen Avey Tare y Panda Bear al describir lo que nos rodea en todo momento.

Canciones recomendadas: In The Flowers, My Girls, Brother Sport

2 comentarios:

Ruy dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ruy dijo...

Buena crítica, sin embargo, cada quien con sus interpretaciones. Yo creo que el disco es mucho más poderoso de lo que todos creen (incluyéndote), hay que darle varias releídas para entender el mensaje oculto que pocos logran entender.